Desde Andahuaylillas, jóvenes que cuidan su herencia y la comparten con el mundo. Cada proyecto e iniciativa nace de una convicción: el patrimonio se protege mejor cuando la comunidad lo siente suyo.
A lo largo de los años, nuestras iniciativas han unido investigación, educación, arte, tecnología y participación comunitaria. Hemos trabajado con niñas, niños, jóvenes, familias, docentes, artistas, instituciones y portadores de saberes locales para documentar nuestra memoria, fortalecer la identidad y generar nuevas formas de relacionarnos con nuestro patrimonio.
Las tradiciones, los relatos y los conocimientos de una comunidad también forman parte de su patrimonio. Por ello, este proyecto buscó recoger voces, recuerdos, mitos y leyendas de Andahuaylillas para transformarlos en nuevos formatos que pudieran ser compartidos especialmente con las generaciones más jóvenes.
El grupo desarrolló productos audiovisuales, cómics animados y cortometrajes a partir de entrevistas y procesos de recopilación de información local. Uno de los primeros trabajos fue un cómic dedicado a la remodelación del techo del Templo San Pedro Apóstol, construido a partir de los testimonios de personas que participaron activamente en este proceso.
Paralelamente, se recopilaron mitos y leyendas relacionados con el templo y sus alrededores. Estos relatos fueron organizados y convertidos en un guion que permitió reconstruir, desde la memoria de sus habitantes, las historias que se han tejido alrededor de este importante espacio del distrito.
En el marco de los primeros talleres del Grupo Patrimonio, la celebración de “Cruz Velacuy” —Fiesta de las Cruces— se convirtió en una oportunidad para mirar y registrar el presente de Andahuaylillas.
A través de la fotografía comenzamos a construir un archivo visual de nuestras celebraciones, espacios, personas y formas de vida. Más que producir imágenes, buscamos dejar testimonios de una época y contribuir a la salvaguarda del patrimonio material e inmaterial del distrito.
En un contexto de cambios acelerados, registrar aquello que forma parte de nuestra vida cotidiana permite conservar la memoria, reconocer su valor y compartirla con las nuevas generaciones. Cada fotografía se convierte así en una forma de recordar, reflexionar y fortalecer nuestro vínculo con el territorio.
Una pequeña acción puede cambiar una costumbre para siempre. Durante las elecciones de 2010, los jóvenes del Grupo Patrimonio reunieron a los candidatos del distrito y les propusieron asumir un compromiso concreto: respetar la imagen de Andahuaylillas evitando colocar pancartas y pintar muros con propaganda electoral.
Todos los candidatos participantes firmaron este compromiso, convirtiendo la propuesta en una experiencia inédita para el distrito. La iniciativa también despertó interés en medios regionales y motivó a otros pueblos a considerar acciones similares.
“Política Limpia” planteó una idea sencilla pero significativa: la participación ciudadana también puede contribuir al cuidado del paisaje urbano y de los espacios que forman parte de la identidad de una comunidad.
Tras la inscripción de Andahuaylillas como Pueblo Histórico Nacional en 2010, se estableció el “Día del Patrimonio” como una celebración anual dedicada a reconocer y compartir esta condición con toda la comunidad.
La iniciativa convirtió el patrimonio en una experiencia participativa y abierta. Durante la jornada se realizaron exposiciones, concursos de fotografía y dibujo, proyecciones, coloquios, paseos históricos y actividades artísticas. También participaron acuarelistas que retrataron la plaza, mientras escolares compartieron poemas, mitos y leyendas recopilados en su entorno.
Los juegos tradicionales, la música en vivo y el almuerzo comunal completaron una celebración pensada para reunir a distintas generaciones alrededor de la memoria del pueblo.
El Día del Patrimonio fue organizado mediante la colaboración entre jóvenes, municipalidad, Ministerio de Cultura, instituciones educativas, parroquia y sector privado, demostrando que la protección del patrimonio puede convertirse en una tarea compartida.
Esta iniciativa nació a partir de un proceso de catalogación de las edificaciones de Andahuaylillas, registrando información relacionada con su arquitectura, estado de conservación y habitantes. El resultado fue un mapa interactivo en 3D que permitió reunir, en un mismo espacio, diferentes dimensiones de la memoria local.
El proyecto incorporó genealogías familiares, fotografías, audios, videos y testimonios, dando especial importancia a las historias que las propias familias reconocen como parte de su patrimonio.
De esta manera, el mapa no se limitó a representar calles y edificios. También buscó mostrar el patrimonio humano que existe detrás de cada espacio: las familias, sus recuerdos, sus relatos y aquello que consideran valioso transmitir a las siguientes generaciones.
El patrimonio necesita ser conocido para poder ser valorado. Con esta idea, el Grupo Patrimonio desarrolló diversas estrategias para acercar la historia, las tradiciones y la memoria local a niñas, niños y jóvenes.
Se produjeron videos, cómics, presentaciones y escenas teatrales que fueron llevados a colegios y espacios públicos. Estos recursos permitieron abordar el patrimonio desde lenguajes cercanos a las nuevas generaciones, haciendo del aprendizaje una experiencia participativa y creativa.
El proyecto también incluyó talleres de capacitación en Andahuaylillas y en los distritos vecinos de Huaro y Ocongate. De esta manera, la experiencia trascendió las actividades puntuales y buscó generar nuevas capacidades y vocaciones vinculadas con la promoción y protección del patrimonio cultural.
Cada celebración tradicional guarda una historia, un significado y una manera particular de reunir a la comunidad. El proyecto “Calendario de Festividades” nació con el propósito de documentar las celebraciones tradicionales que forman parte de la vida de Andahuaylillas.
La iniciativa contempla la recopilación y organización de información sobre las festividades del año para producir fascículos informativos dedicados a cada celebración. Estos materiales buscan servir como herramientas de consulta para que las familias puedan conocer mejor sus propias tradiciones y transmitirlas a niñas, niños y jóvenes.
Más que un registro de fechas, el proyecto busca construir una memoria compartida de las fiestas: sus prácticas, significados y formas de participación. Un calendario que no solo se consulta, sino que también se lee, se comparte y puede convertirse en parte de la memoria familiar.
Rumiqolca es parte fundamental de la historia y del paisaje cultural de la región. Desde esta iniciativa, el Grupo Patrimonio buscó promover una relación más cercana entre la comunidad y este importante sitio, planteando que la población local pudiera convertirse en aliada y copartícipe de su puesta en valor.
Junto a la PUCP y un grupo de artistas plásticos, se desarrollaron talleres dirigidos a niñas, niños, jóvenes, artistas y artesanos. A través de procesos creativos, los participantes tuvieron la oportunidad de aproximarse al sitio, reflexionar sobre su importancia y construir nuevas maneras de relacionarse con él.
Como resultado de este proceso surgió la exposición “Llipinchispaq Rumiqolca, Rumiqolca para todos”, una experiencia que permitió trasladar las reflexiones y producciones realizadas alrededor de la cantera hacia un espacio de encuentro con el público.
Al mismo tiempo, el grupo mantuvo un proceso de diálogo con la Dirección Regional de Cultura, buscando preparar a la población para asumir progresivamente un papel activo en el cuidado, valoración y futuro manejo del sitio.
El arte puede convertirse en una herramienta para mirar, registrar y valorar aquello que forma parte de la vida cotidiana. Con esta perspectiva, el proyecto acercó el dibujo, la pintura, la fotografía y el video a niñas, niños y jóvenes de entre 8 y 16 años de ocho comunidades campesinas de Andahuaylillas: Ttiomayo, Llut’u, Mancco, Churubamba, Seqsenqalla, Querohuasi, Quewar y Salloc.
Los participantes utilizaron las artes visuales para observar y documentar los conocimientos, prácticas y formas de vida de sus propias comunidades quechua-hablantes. El proceso permitió que los jóvenes no fueran únicamente receptores de contenidos, sino también protagonistas en la construcción de registros sobre su propio entorno.
Impulsado junto a la asociación alemana OrigiNations, el proyecto buscó llegar a comunidades que suelen quedar fuera de otras iniciativas culturales, fortaleciendo el reconocimiento de sus saberes y el orgullo cultural de las nuevas generaciones.
“Llipinchispaq” significa “para todos”. Con este espíritu, el Grupo Patrimonio Qoriorqo organizó dos jornadas destinadas a compartir con la comunidad la importancia cultural de Rumiqolca y su inclusión en la Lista World Monuments Watch del World Monuments Fund (WMF).
La iniciativa convirtió el patrimonio en un espacio de encuentro y participación. El programa incluyó la conferencia “Rumiqolca, el despertar de una cantera” y la jornada “Rumiqolca para todos”, con visitas guiadas, exposiciones, concursos y presentaciones artísticas.
Más allá de informar sobre la importancia del sitio, el Watch Day buscó generar una experiencia colectiva alrededor de Rumiqolca, acercando a la población a su historia y fortaleciendo la conciencia sobre la necesidad de proteger y valorar este patrimonio.
Vivimos rodeados de imágenes y sonidos. Por ello, la producción audiovisual se convirtió en una herramienta para que las comunidades pudieran contar sus propias historias y documentar aquello que consideran importante.
Los “Talleres de Producción Audiovisual en Comunidades” dieron continuidad a los procesos de dibujo, pintura y fotografía desarrollados anteriormente. El objetivo fue utilizar el lenguaje audiovisual como medio para la sensibilización y salvaguarda del patrimonio cultural de las comunidades del distrito.
A través de estos talleres, el arte se planteó como una forma de reflexión y difusión de costumbres, conocimientos ancestrales, mitos, leyendas y tradiciones orales. La propuesta buscó además demostrar que la cultura puede generar procesos de aprendizaje, participación y desarrollo desde las propias comunidades.
Entre enero y noviembre de 2019, los talleres se continuo con los trabajos en las comunidades de Accopampa, Ttiomayo, Piñipampa, Ccachabamba, Qewar, Salloc, Yuttu y Manccomayo.
Este proyecto busca acompañar a jóvenes de comunidades rurales del distrito de Andahuaylillas en el desarrollo de sus capacidades, intereses y talentos a través de la música.
La propuesta combina investigación, aprendizaje, práctica y difusión de las expresiones musicales propias de las localidades participantes. Uno de sus componentes fundamentales es el encuentro entre generaciones: las y los jóvenes recopilan y sistematizan conocimientos transmitidos por abuelas y abuelos y dialogan con músicos y especialistas de la región.
El proceso también contempla la construcción de instrumentos tradicionales y el aprendizaje de herramientas tecnológicas relacionadas con la producción musical. De esta manera, los saberes heredados pueden entrar en diálogo con nuevas formas de creación y difusión.
Además de fortalecer competencias artísticas, el proyecto busca contribuir a la autoestima individual y cultural de los participantes y abrir nuevas posibilidades para que sus conocimientos y habilidades puedan convertirse, en el futuro, en oportunidades de generación de ingresos.
Frente a la experiencia de los sismos, este proyecto propone trabajar la prevención y la preparación desde la creatividad y la participación familiar.
Niñas, niños y adolescentes de Andahuaylillas encuentran en el dibujo, el diseño y la construcción de maquetas herramientas para expresar sus emociones y reflexionar sobre la seguridad de sus hogares. Como parte del proceso, elaboran junto a sus familias Planes Familiares de Emergencia y exploran propuestas de viviendas más seguras.
Las actividades buscan transformar una experiencia marcada por el miedo y la incertidumbre en una oportunidad de aprendizaje colectivo. Los resultados se comparten en ferias comunitarias, donde las familias pueden conocer las propuestas y reflexionar sobre la importancia de estar organizadas y preparadas frente a posibles emergencias.
La música tradicional también es memoria. Este proyecto reúne a estudiantes, docentes y portadores de la tradición para fortalecer el conocimiento y la continuidad del patrimonio musical del pito y tambor en Andahuaylillas.
Las niñas, niños y jóvenes participan en procesos de aprendizaje de instrumentos de viento, percusión y canto, pero también desarrollan capacidades para registrar, producir y compartir la música que están aprendiendo.
El proyecto incorpora talleres de grabación, edición, mezcla y postproducción de audio. De esta manera, las prácticas musicales se convierten también en documentos sonoros que permiten conservar y difundir una tradición viva.
A partir de estos registros se desarrollan podcasts educativos y culturales, acompañados de guiones que explican la historia y el significado del pito y el tambor. Los materiales producidos buscan circular tanto en plataformas digitales como en espacios educativos, acercando esta expresión musical a las familias de Andahuaylillas y a públicos más amplios.
¿Qué ocurre cuando las y los jóvenes empiezan a mirar su territorio con atención? Descubren que el patrimonio no solo se encuentra en los monumentos: también vive en los paisajes, las historias, los conocimientos y las experiencias de quienes habitan el territorio.
“Jóvenes Guardianes del Patrimonio Cultural de Andahuaylillas” invita a las nuevas generaciones a conocer, registrar y cuidar la memoria de su pueblo mediante experiencias de aprendizaje directo.
Una de sus experiencias más recientes fue la salida cultural a la cantera de Rumiqolqa, ubicada en la jurisdicción del Parque Arqueológico de Piquillaqta. Durante esta experiencia, los participantes realizaron registros fotográficos y elaboraron una bitácora de viaje, utilizando la observación como punto de partida para acercarse al territorio y reconocer su dimensión histórica y cultural.
El dibujo y la fotografía se convierten así en herramientas para aprender a mirar, documentar el presente y fortalecer el vínculo entre los jóvenes y el patrimonio que forma parte de su propia comunidad.
La tecnología puede ser también una herramienta para acercar a las nuevas generaciones a su memoria y fortalecer el compromiso con el patrimonio cultural.
En Andahuaylillas, este proceso reúne a jóvenes, docentes y familias alrededor de experiencias que conectan la memoria local con nuevas formas de comunicación y aprendizaje. Un ejemplo fue la participación del Grupo Patrimonio Qoriorqo en la Feria del Colegio Luis Vallejos Santoni, donde se presentó un espacio dedicado al patrimonio cultural del distrito.
El stand reunió fotografías antiguas, historias y leyendas locales, generando un espacio de encuentro con los estudiantes y permitiéndoles reconocer elementos de la identidad de su propia comunidad.
Estas experiencias buscan que las nuevas tecnologías no sustituyan la memoria local, sino que ayuden a registrarla, compartirla y acercarla a nuevos públicos. De esta manera, se continúa fortaleciendo el compromiso del Grupo Patrimonio Qoriorqo con la defensa, conservación y difusión del patrimonio cultural de Andahuaylillas.
